miércoles, 16 de enero de 2013

Capítulo 6.

Entramos al salón y le preguntamos a los chicos que si querían acompañarnos. Nos miraron a los cuatro con descaro y Zayn añadió:
- No gracias, no queremos estropear el romanticismo.
Nos fuimos los cuatro para la habitación donde habíamos estado antes Liam y yo. Andrea se sentó en la cama y al verla, me senté con ella.
- ¿Cómo queréis ir al centro? ¿En bus, metro, coche, andando...? -preguntó Liam.
- Como se puedan ver más cosas. -contestó Andrea.
- Pues vamos en bus. -dijo Niall.
Liam cogió una chaqueta mientras Niall buscaba la suya. Nos dirigimos todos a la puerta para marcharnos.
- Hasta luego chicos, luego si queréis nos llamáis y os venís con nosotros, si no ya os llamo yo para ver donde estáis cuando acabemos, ¿vale? -dijo Liam.
El sol brillaba como nunca lo había visto antes. Nos dirigimos a coger un autobús de turistas. Liam iba el primero y Niall le seguía; justo detrás, Andrea me contaba lo que había pasado mientras yo estaba en la habitación con Liam:
- Al principio, no paraba de reirme. Su risa era demasiado contagiosa y cuanto más me reía yo, más se reía él. De repente, me dijo "¡Para! Me duele la barriga". -nos montamos en el autobús y seguimos hablando.- Miré y la sonrisa que tenía en la cara me enamoró aún más de él. Se calmó y me preguntó "Andrea... ¿Te sientes igual que yo?". María, el pulso se me aceleró en un momento, se sentó aún más cerca y me dijo "Es como si te conociera de toda la vida..."
- No me lo puedo creer... ¿Crees que le gustarás? -pregunté sorprendida.
- No lo sé, tampoco quiero hacerme ilusiones...
- ¡Mirad chicas! Estamos pasando por St Paul's Cathedral, preciosa, ¿eh? -nos interrumpió Liam.
- Justo enfrente hay una cafetería, ¿nos tomamos algo? -sugirió Niall.
- Me apetece mucho un café londinense. -afirmé mirando por la ventanilla.
- ¡Pues yo ya os llevo ventaja! -gritó Andrea que ya se había bajado del autobús.
Mientras Liam y yo nos reíamos, ví como Niall se apresuraba a bajar del autobús y seguirla. Sonreí mirando a Liam, y este me devolvió la sonrisa; ambos sabíamos de que hablábamos.
La cafetería era muy tranquila, y el café que servían estaba buenísimo. Yo me pedí un Capuccino, y Liam también. Andrea se pidió un Café Mocca y Niall algunos dulces que compartió con ella. Pasamos un buen rato en la cafetería. Niall y Andrea hablaban mediante susurros, y Liam y yo hacíamos lo mismo. Era obvio que necesitábamos un momento de intimidad como aquel. Pagamos la cuenta, nos subimos de nuevo al autobús y continuamos nuestra excursión. Vimos un montón de monumentos: nos hicimos fotos con el Big Ben de fondo, subimos al London Eye, visitamos el National Gallery, y nos sentamos en Trafalgar Square hasta que anocheció. Suena el teléfono de Liam:
- ¿Sí? Hola Zayn... Ajam... Vale, ya vamos para allá.
- Era Zayn, ¿no? -preguntó Niall.
- Sí, me ha preguntado que si nos quedaba mucho por ver, que tenían ganas de salir con vosotras.
-¿Qué hora es? -pregunté.
-Las 20:30 -contestó Liam.
-Deberíamos irnos para prepararnos María, ya sabes lo tardonas que somos... -me dijo Andrea.
El autobús nos dejó a Andrea y a mi en la esquina del hotel y los chicos se bajaron para despedirnos.
-Volveremos a buscaros a las 22:00, espero que estéis listas a esa hora. -nos dijo Niall.
- ¡Y guapas! -exclamó Liam mientras me guiñaba el ojo.
Mis ojos y los de Andrea gritaban lo mucho que les necesitábamos, pero nuestros labios sólo dijeron nos vemos luego. Subimos las escaleras hasta nuestra habitación casi corriendo, sentí como Andrea se tropezó y calló cogiéndome de la pierna. Como la última vez me duché yo primero, le cedí el turno a Andrea.

lunes, 7 de enero de 2013

Capítulo 5.

Andrea y yo, nos levantamos de las escaleras a la vez, nos miramos y sonreímos. A pesar de todo lo ocurrido, iba todo a la perfección...
- Bueno chicos, Louis tiene hambre, ¿no?, ¿qué tal si vamos a comer? -preguntó Andrea.
- ¿Por qué no comemos en nuestro hotel? -dijo Niall.
- Buena idea, podemos hacer una barbacoa en el jardín y después ir al centro, así podéis empezar el trabajo. -contestó Zayn.
- Pero por favor, primero pasemos por nuestro hotel para cambiarme de pantalón y para que Andrea se ponga unos zapatos... -supliqué riendo.
Salimos del centro comercial y Harry nos acercó en el coche hasta el hotel. Subimos las escaleras lo más rápido posible, nos cambiamos y bajamos. Ellos seguían en el coche esperándonos.
- ¿Estáis listas chicas? -preguntó mi querido Liam desde la ventanilla.
- Ahora sí. -respondió sonriendo Andrea.
Nos volvimos a montar en el coche. Liam, como siempre, estaba sentado a mi lado y sólo el hecho de tenerlo a centímetros de mi, me hacía la chica más feliz del mundo. Supongo que Andrea compartía la misma opinión, pues siempre estaban juntos ella y Niall. Teníamos una sonrisa imborrable en la cara. Estábamos con ellos, con nuestros ídolos.
Tras unos minutos escuchando las tonterías de Louis, la risa de Niall y viendo la cara de ''estoy enamorada'' que tenía Andrea, llegamos al hotel de los chicos. Era grandísimo, el más grande que había visto hasta ahora.  Harry aparcó, y casi golpea a otro coche.
- La próxima conduzco yo, no quiero morir. -bromeó Louis.
Entramos en su habitación: había un pequeño salón con dos sofás y una tele, a la izquierda se encontraba la cocina y a la derecha varias habitaciones.
- Bueno, pues por el momento este es nuestro dulce hogar. Pónganse cómodas mientras lo preparamos todo. -dijo Harry.
Andrea y yo nos sentamos en un sofá cada una.
- Chicos, ¿de verdad que no queréis que os ayudemos? No nos importa en absoluto. -pregunté.
- Por un día, dejad que nos encarguemos de todo, prometo no envenenaros. -dijo Louis riéndose.
Liam que no tenía nada que hacer porque los demás lo estaban haciendo todo, se acercó al sofá por detrás, me abrazó y me besó en la mejilla. El corazón se me aceleró de una forma inexplicable. Él saltó el sofá y se sentó a mi lado.
- Vaya, si no te conociera, diría que te has puesto nerviosa María... -Andrea me miraba pícaramente.
- Creo que Andrea tiene razón, ¿qué piensas tú Liam? -Niall había aparecido de la nada.
- ¿Tú no estabas ayudando a cocinar? -preguntó Liam con una mirada desafiante.
- Ya, pero he terminado. -Niall no paraba de sonreír.
Andrea se reía al compás de Niall, mientras Liam me miraba pensando lo mismo que yo. Queríamos irnos de allí. Nos levantamos, y nos dirigimos a una habitación para dejar a los tortolitos solos.
- Está un poco desordenado, lo siento. -Liam se reía.
- Si no fuera por esos calcetines, o esos pantalones, o ese pijama, no se notaría, mucho. -bromeé.
- ¿Sí?, pues ahora me enfado contigo. -Liam se tiró encima de la cama boca abajo.
- ¿En serio te enfadas? Sólo estaba bromeando... -me senté en la cama con aires tristes.
- ¿De veras pensabas que estaba enfadado? -se levantó y me abrazó- No pensaba que te lo creerías...
Estuvimos abrazados varios segundos y nos separamos poco a poco. Me miraba a los ojos, al igual que yo a él. Me iba a besar, estaba segura de que me iba a besar. Cerramos los ojos y nos acercamos el uno al otro lentamente.
- La comida está hecha. -interrumpió Zayn abriendo la puerta.
- Ya vamos. -dijo Liam.
Zayn se marchó, y con él se fue mi beso con Liam. Si hubiera llegado diez segundos más tarde, sólo diez segundos. ¿Cuándo tendría otra oportunidad así? No lo sabía. Lo único que sabía era que quería un beso suyo.
- Venga vamos a comer, nos están esperando. -me levanté de la cama y le agarré la mano para levantarlo.
Me lanzó una sonrisa y yo le devolví otra. Se levantó y nos marchamos por el pasillo haciéndonos cosquillas.
- ¡Liam para me vas a matar! -le dije mientras me reía y me movía de un lado para otro intentando que no me cogiese.
- ¿Que pare de hacer qué? ¿Ésto? -siguió haciéndome cosquillas y riéndose.
Por fin paró y nos pusimos en la mesa para comer. Había tacos, nachos, alitas de pollo y diversas salsas. Lo habían preparado todo muy bien, no me esperaba menos viniendo de ellos.
- Aunque no es un menú muy elaborado, espero que os guste. -dijo Harry.
La comida estaba deliciosa. Andrea y yo nos dispusimos a recoger la mesa y antes de coger un plato, los chicos ya se habían levantado rápidamente a recogerlo ellos.
- ¿No nos vais a dejar hacer nada? -pregunté.
- Te dejo que entretengas a Liam. -contestó Louis riéndose.
Busqué a Liam por el salón; estaba en el jardín.
- ¿Qué haces aquí? -le pregunté.
- Pensando sobre los últimos acontecimientos.
- Y... ¿Se puede saber de que tratan? -volví a preguntar.
- ¡María! -Andrea se asomó al jardín- No estaré interrumpiendo nada, ¿no?
- Claro que no. -contestamos Liam y yo a la vez.
- Hay que empezar el trabajo, ¿recuerdas? -me dijo Andrea.
-  Cierto, tenemos que ir al centro de Londres.
- ¿Alguien a dicho centro de Londres? ¡Contad conmigo! -Niall apareció por detrás de Andrea.
             

jueves, 29 de noviembre de 2012

Capítulo 4.

Un rayo de luz se reflejó en mi cara. Abrí los ojos desganadamente, miré a mi derecha y Andrea aun estaba dormida. Me levanté de la cama adormilada y me lavé la cara. Volví a la cama y aun teniendo los ojos medio cerrados, vi que el reloj marcaba las 12 pm y habíamos quedado con los chicos una hora antes.
- ¡Andrea! -grité.
- ¡¿Qué pasa?! -Andrea se despertó asustada.
- ¡Mira el reloj! ¿Sabes qué hora es?
- Las 12 pm. -contestó Andrea con total naturalidad.
- ¿Y eso no te dice nada?
- Que...¿es la hora de desayunar?
- ¡No! ¡Que los chicos llevan esperándonos una hora!
Andrea saltó de la cama y corrió como alma que lleva el diablo. Nos duchamos, nos vestimos y peinamos tan rápido, que cuando cruzamos la esquina del hotel, nos dimos cuenta de que, Andrea sólo llevaba los calcetines, y a mi se me había olvidado cambiarme el pantalón del pijama.
- María... ¿has visto tus pantalones? -miré a Andrea y estaba pálida.
- ¿Dónde están tus zapatos?
Bajamos la vista, y nos quedamos paralizadas. Era demasiado tarde para volver atrás, ¿qué podríamos hacer?
- María, vamos. -me dijo Andrea decidida, no estaba dispuesta a arriesgar todo lo que ganó ayer.
Mi relación con Liam había sido prácticamente perfecta, tampoco quería que se enfadase conmigo por no llegar a tiempo a la cita, cuando ellos siempre habían sido tan puntuales...
- Está bien Andrea, no pienses que no llevas zapatos, piensa que te está esperando el chico de tu vida, y sin ellos correrás más rápido.
- María, acabas de darme la motivación que necesitaba.
De un tirón, Andrea me llevó entre calles estrechas, callejones, manzanas. Corrimos, y corrimos, yo no podía ver nada, sólo a mi amiga tirando de mi y llevándome a no sé donde.
- Andrea, ¿tienes idea de a dónde vamos?
Se detuvo en seco, me miró y me dijo:
- Ni si quiera sé donde estamos ahora.
Era claro, nos habíamos perdido. Miramos a nuestro alrededor, sólo había gente que no conocíamos de nada, andando apresurada a trabajar, a casa, o a donde quiera que fueran. Necesitábamos preguntar por el centro comercial, pero cuando intentábamos hablar con alguien, bajaban la vista, y nos ignoraban. A lo lejos, pude ver un centro de información, y nos acercamos a pedir un mapa para situarnos un poco. Por suerte, el centro comercial se encontraba a unos 10 minutos aproximadamente, y sin si quiera dar las gracias, nos marchamos lo más rápido que pudimos.
- María, ¡ya puedo ver el centro comercial! -me gritó Andrea.
Corrimos más rápido aun, llegamos frente a las puertas del centro comercial, y Andrea me detuvo en seco.
- Hay mucha gente ahí dentro... -dije.
Podíamos ver a los chicos en un pequeño escenario que habían montado en medio del centro, había muchísima gente de público, incluso un canal de radio estaba allí. Y nosotras, una sin zapatos y otra con el pantalón del pijama, en las puertas mirando detenidamente, y con un murmullo en la oreja de la gente que nos veía.
- ¿Qué hacemos María? Debemos entrar -preguntó Andrea.
- Hemos recorrido media ciudad así, nos ha visto más del doble de personas que hay ahí dentro, ¿que más da? ¡Vamos!
Le cogí la mano a Andrea, entramos muy emocionadas. Tanto, que sin verlo, nos tropezamos con un puesto de gafas de sol que había por allí. Por  la forma en que todos nos miraban, era obvio que no habíamos pasado desapercibidas. ¿Podría ir peor?
- ¿Estás bien Andrea? -mi amiga estaba en el suelo, boca arriba y con unas gafas en la cabeza.
- ¿María, nos han visto?
Levantamos la vista, los chicos nos miraban alucinados. El público y los entrevistadores, se habían quedado en silencio. Éramos el centro de atención.
-Andrea, creo que lo mejor será irnos... -dije con tristeza.
Ayudé a mi amiga a levantarse, y a devolver las gafas que habían llegado hasta su cabeza. Volvimos la mirada a los chicos, y nos sonreían y reían como nunca los habíamos visto antes.
- Bueno, continuemos la entrevista... -los entrevistadores siguieron hablando y olvidaron lo que había pasado.
Andrea y yo recogimos el puesto, y nos sentamos en unas escaleras cercanas a esperar a que acabaran.
- Andrea, ¡qué vergüenza! Todos nos miraban y reían, ¿estarán enfadados? ¿Y si Liam ya no quiere hablar conmigo? ¡¿Y si todos dejan de hablarnos y nos quedamos solas?!
Andrea me cogió de los brazos. -María, ¡tranquilízate! Todo va a ir bien, ¿vale?
- Pero mira quiénes están aquí... -una voz conocida nos habló por detrás.
Volvimos la cabeza y allí estaban, más radiantes que nunca y con una hermosa sonrisa en sus rotros.
- ¿Habéis tenido un pequeño problema con el puesto de gafas no? -bromeó Louis que se seguía riendo por lo ocurrido antes.
- Me cuesta tanto decidir que quería llevármelas todas... -continuó la broma Andrea sonriendo.
- Por cierto María, que pantalones más bonitos ¿no? -dijo Liam riéndose de mi vestimenta.
Parecía que todo iba bien, o eso esperábamos.
- Si supierais todo lo que nos ha pasado... -contesté.
- Creo que es una historia que me gustaría oír -dijo Harry.
Empecé contándoles nuestro problemilla con el despertador, la rapidez con la que nos habíamos preparado y nuestra pérdida en la ciudad buscando el centro comercial. Los chicos me miraban embobados y de vez en cuando soltaban una sonrisa.
- ¡Wow! Pues sí que tenías ganas de ver a Liam, ¿no? -me dijo Zayn con una sonrisa pícara.
- Oh Zayn, ¡cálla! Vas a conseguir que se sonroje... -contestó Liam abrazándome.
Mi pulso tembló cuando alcé la vista y vi a Liam a centímetros de mi. Sus ojos se iluminaron y por un momento pensé que iba a besarme.
- Ajam... (Louis tosió descaradamente) ¿Soy el único que tiene hambre?

       

martes, 27 de noviembre de 2012

Capítulo 3.

Harry dijo que el restaurante estaba a una manzana de allí pero, o nos había mentido para que no nos quejáramos, o bien estaba perdido.
- Harry, ¿estás seguro de que sabes el camino? -preguntó Zayn.
- Claro que sí... era... ¡por aquí! -señaló.
Mientras, Liam y yo charlábamos sobre el nuevo disco ''Take me Home''. Yo estaba enamorada de cada canción del disco, y parecía que Liam compartía el mismo gusto. Cada palabra que salía de su boca, me hacía sonreír, cada una más que la anterior. Louis y Zayn comenzaron a susurrar mientras nos miraban, y se reían:
- Hey chicos, parad ya, ¿qué estáis haciendo? -les regañó Liam.
- Liam, María, os lleváis muy bien, ¿eh? -afirmó Louis mientras sonreía.
- ¡María no para de sonreír! -dijo Andrea.
- Es normal no poder parar de sonreír, cuando tienes a tu lado al chico más increíble que ha existido nunca...
Harry, Zayn, Louis, Andrea y Niall, me miraron asombrados. Todos se habían quedado en silencio. Liam me miró y me dijo con una sonrisa:
- ¿Realmente piensas eso sobre mi?
- Si... -dije en tono vergonzoso y algo colorada.
- Bueno chicos, creo que María y yo tenemos mucho de qué hablar... ¿me acompañas? -me dijo Liam mientras me sostenía la mano.
- ¡A Liam le gusta María! ¡A Liam le gusta María! -comenzó a bromear Niall que se había percatado de todo.
- ¡Hey! Y tú, ¿dónde estabas? -le pregunté.
Miré un poco más adelante, y Andrea estaba sola esperando a que Niall regresara con ella. Estaban todos tan concentrados en Liam y en mi, que no nos habíamos fijado en ellos.
- Yo mejor me voy ya... -dijo Niall. -Mi dama me espera.
Andrea se sonrojó y sonrió.
Por fin llegamos al restaurante tan deseado. Tomamos mesa, y nos dispusimos a cenar. La noche fue maravillosa, entre chistes, canciones, sonrisas...
- Bueno, ¿os ha gustado el restaurante? -nos preguntó Harry.
- Esta mejor de lo que me esperaba, viniendo de ti Harry. -bromeó Louis.
Los chicos nos acompañaron al hotel, y les invitamos a unas copas en nuestra habitación. Andrea y Niall, habían conectado como nunca, al igual que Liam y yo. Fueron más de una las veces que Andrea me mandó miradas de complicidad, todo iba a la perfección. Dieron las 2 y media de la mañana, y los chicos decidieron marcharse. Nos comentaron que al día siguiente les harían una entrevista en un centro comercial, y nos invitaron a ir con ellos. Por supuesto aceptamos.
- Además, luego podemos dar un paseo por la ciudad y así empezáis el proyecto, que no podéis perder tiempo. -dijo Zayn.
¡El proyecto! Se nos había olvidado completamente.
- Sí, y quizás de conocernos mejor aún... -dijo Niall mirando a Andrea.
Nos despedimos de los chicos, cerramos la puerta, me aseguré de que no había nadie, miré a Andrea y comenzamos a gritar de la emoción. ¡Era nuestra segunda cita con One Direction! Cualquier Directioner sueña con sólo poder saludarlos, y nosotras habíamos quedado con ellos otra vez...
- María, ¡Esto es increíble! -exclamó mi amiga.
- Andrea... Si no te conociera juraría que estás colada por Niall.
Se sonrojó. - María, ¿sabes lo que es sentir que alguien te comprende tan bien? Pues así es como me siento cuando Niall me habla... -nunca había visto a Andrea así.
- Pues imagínate como me siento yo cuando estoy con Liam, como en una nube, pues igual.
- Cuéntame todo, ¡por favor! -exclamó ansiosa Andrea.
Liam me miraba de una manera inexplicable. No podría decir que realmente él estuviera interesado en mi, pero mi corazón quería creerlo. Hablamos sobre nuestros gustos y vida en general; Liam había sufrido mucho en el pasado, desgraciadamente, igual que yo. Me dijo que hablando conmigo se sentía seguro, a pesar de que nos habíamos conocido horas antes. En realidad, todo estaba sucediendo muy deprisa, solo el tiempo sabrá si nos quedaremos en amigos o en algo más.
- María, ¿crees que esto se quedará solo en un recuerdo?
- Espero que no... -comenté con aires tristes. - Y ¿a ti qué tal te ha ido con Niall?
Andrea me dijo que Niall era muy bromista, y su risa enamoraba. El poco tiempo que habían pasado juntos les había hecho un tanto "inseparables". Niall le dijo que siempre había soñado con una chica como ella, igual de bromista, pero con un toque de seriedad. Es decir, los dos sabían cuando había que bromear y cuando no, y eso significaba complicidad absoluta.
- Bueno, ya es hora de dormir, que mañana volveremos a ver a los chicos y hay que estar guapas y descansadas. -le dije a mi compañera de habitación.
- Espero que mañana por la mañana sigan reconociéndonos y esto no sea más que un sueño...
Esa noche se hizo larguísima para ambas, pues esperábamos con ansias que sonara el despertador.

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Capítulo 2.

- He quedado con los chicos en Picadilly, vamos rápido.
Camino a la plaza, el caballeroso Liam me llevaba las maletas contra mi voluntad. No quería que uno de mis ídolos cargara con mis cosas. Llegamos a Picadilly. La plaza estaba completamente llena de gente: gritos, tropiezos... One Direction estaba allí.
- ¡Es Liam! -se oyó a una fan, mientras señalaba a nuestro acompañante.
Una multitud de personas se abalanzó sobre nosotras. Indefensas, nos cogimos la mano para no perdernos, y nos tapamos la cara para evitar golpes. Un brazo aleatorio nos cogió. No podíamos ver nada entre tantas personas llorando, gritando y suplicando autógrafos. Cuando me di cuenta, estábamos dentro de un coche. Andrea seguía apretándome la mano con fuerza. Miramos al frente, y allí estaban: Louis, Niall, Zayn, Harry y por supuesto, Liam. Louis es un chico de casi 21 años. Él tiene los ojos azules, una sonrisa perfecta y el pelo castaño. Zayn tiene 19 años. Es un chico moreno, de ojos marrones, pero no un marrón normal, no, si no un marrón claro, un marrón bonito. Harry es el más pequeño de todos, tiene 18 años. Con los ojos azules, sus rizos y una fantástica sonrisa, enamora a todas las chicas. Niall con 19 años, es el único Irlandés del grupo. Rubio y de ojos azules, vuelve locas a todas. Y por último, pero no menos importante, mi querido Liam. Con el pelo castaño, unos ojos muy bonitos de color marrón y 19 años.
- Liam, ¿quiénes son estas damas que nos acompañan? -bromeó Louis.
- Yo me llamo María. -contesté.
- Y yo soy Andrea.
- Son españolas, y han venido para hacer un proyecto sobre Londres. Les he ofrecido nuestra ayuda, pues nadie mejor que nosotros se conoce esta ciudad. -afirmó Liam.
- Seremos los mejores guías turísticos de la historia. -dijo con entusiasmo Niall.
Los chicos nos comentaron que primero tendríamos que ir al hotel, para poder soltar de una vez las maletas y acomodarnos. Era increíble, allí estábamos Andrea, yo y nuestros ídolos, charlando como si fuéramos amigos de toda la vida. El simple hecho de tenerlos a nuestro lado, nos aceleraba el corazón.
- Bueno, este es vuestro destino, el hotel Travelodge. En 2 horas volvemos a por vosotras. -se despidió Liam.
Me estaba enjabonando, cuando Andrea me gritó:
- ¡María date prisa, que van a llegar!
- ¡Ya voy! Estoy saliendo. -mentí.
Abrimos las maletas, sacamos todos los modelitos posibles y comenzó la gran batalla contra la ropa: ''Esto no me vale, esto no me queda bien, ¡pero qué cosa más fea!...''
Y dieron las 8. Rápidamente nos vestimos, peinamos y maquillamos; nos miramos por última vez en el espejo y un ''toc-toc'' sonó en la habitación. Nuestro pulso aceleró descontroladamente... ¡Eran ellos! Allí estaban, tal y como nos dijeron. Abrimos la puerta, y sus caras de asombro, nos impactaron aun más. Andrea llevaba una blusa color beige adornada con un pañuelo coral, una chaqueta de cuero marrón corta, unos vaqueros claros y tacones beige. Yo, me puse una blusa color mandarina adornada con un colgante negro, una americana negra, unos vaqueros y unos tacones a juego con la blusa.
Los chicos estaban más guapos que nunca. Zayn llevaba una chaqueta marrón abierta, unos vaqueros y bambas. Louis, un polo celeste, unos jeans y unas zapatillas blancas. Harry, llevaba una camisa de cuadros blanca y celeste, con unos vaqueros claros y bambas blancas. Niall, una rebeca rayada con tonos azules, unos vaqueros y zapatos blancos. Y Liam, llevaba un suéter blanco y marrón, con unos vaqueros y zapatillas blancas. A Andrea y a mí, se nos iluminaron los ojos.
-¡Wow! ¿quiénes sois, y qué habéis hecho con mis dos turistas? -exclamó Liam.
Andrea y yo sonreímos, cogimos la tarjeta de la habitación y nos marchamos dejando la puerta cerrándose atrás. Todo era perfecto.
-Bueno chicos, ¿dónde vamos? -preguntó Andrea.
- Conozco un buen restaurante a una manzana de aquí -contestó Harry. -Seguidme, os prometo que no os decepcionaré.

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Capítulo 1.

Me limitaba a ir camino a casa después del instituto, con la sonrisa más grande que he tenido nunca. Como siempre, iba con mi querida amiga Andrea. Una chica delgada, de 17 años con ojos marrones y pelo castaño. Era mi gran amiga desde que eramos pequeñas, pues vivía a 80 pasos desde mi casa, en la acera de enfrente. Ella también sonreía. ¿La razón? Nos habían ofrecido un viaje de estudios a Londres; para analizar la vida londinense, el arte y su cultura en general. Morena, alta, de ojos negros y con otros 17 años, era yo, María, una chica como otra cualquiera que amaba One Direction, y compartía esta afición con Andrea. Ninguna de las dos podíamos creerlo, ¡íbamos a ir a Londres!
Nuestro vuelo, salía en dos semanas. Ese tiempo lo dedicamos a practicar un poco nuestro inglés para poder movernos con mayor facilidad; y entre tanto idioma, y tanto One Direction sonando, olvidamos que no conocíamos nada, absolutamente nada, de Londres.
Y llegó el gran día. El día tan esperado, por fin iríamos a Londres. Nuestro vuelo salía a las 10 de la mañana, y en el aeropuerto estábamos nosotras a las 9. Facturamos las maletas, nos despedimos de nuestros amigos y esperamos con ansia que llegaran las 10.
Eran exactamente la 1 de la tarde cuando pisamos tierra británica. Cogimos unos cuántos metros (cabe destacar que el metro de Londres no es nada entendible) pero al fin, llegamos a nuestra estación. Nos disponíamos a salir cuando noté que mi maleta no estaba, habían cerrado las puertas y el metro se iba. Lo llevaba todo en esa maleta. Me senté en un banco que había por allí cerca y empecé a pensar: ''Si el viaje ha comenzado así, no quiero imaginarme como va a terminar...''. Andrea estaba sentada a mi lado, diciéndome que no me preocupase, que la encontraríamos.
Oí la voz de alguien, que de lejos nos miraba y nos hacía gestos exagerados. Agudicé la vista, y no podía creer que estaba viendo...
- Perdona, esta maleta es tuya, ¿cierto?. Se te ha olvidado dentro.
No me lo podía creer, era Liam, Liam James Payne, un chico de One Direction, que a pesar de que me había hablado en inglés, mis oídos lo entendían como si de música se tratase.
- Gra... Gra... Gracias - no tenía palabras, estaba de piedra.
- No hay que darlas, y menos una chica tan guapa como tú - contestó uno de mis 5 ídolos. ¿Guapa? ¿Liam me había llamado guapa? No, no podía ser, seguro que era uno de mis tantos sueños - Bueno, ¿cómo te llamas?
Mire la cara de mi amiga Andrea, estaba blanquísima, supongo que tampoco se lo creía.
- María, me llamo María, y ésta - señalando a mi acompañante - ésta es Andrea.
Al parecer, Andrea al escuchar su nombre, reaccionó y sonrió.
- Yo soy Li...
- No hace falta que te presentes, sabemos de sobra que eres Liam Payne - interrumpí a mi querido ídolo.
-Veo que sois Directioners, ¿no? -sonrió. - Pues es un placer conocerlas.
De nuevo, volví a mirar a Andrea. No cabíamos en nuestro asombro. Era Liam, nuestro Liam...
- No sois de aquí, ¿verdad? Lo noto en vuestro acento... -nos preguntó.
Andrea y yo negamos a la vez.
- Es la primera vez que visitamos Londres, y no sabemos nada de nada... Necesitamos ver la ciudad para un proyecto de estudios y andamos un poco perdidas -contesté.
- Pues conozco a 5 chicos que estarían encantados de acompañaros en vuestra visita, incluido yo. Así, se os hará más fácil hacer el proyecto, y podemos ayudaros a practicar nuestro idioma, ¿qué os parece?
¡¿Que qué nos parece?! Liam, invitándonos a mi amiga y a mi, a estar con ellos durante 2 semanas. Era como un sueño hecho realidad, nuestro sueño.
- Será un placer teneros como guías -por fin Andrea se dignó a hablar.

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